Padecimiento

Hernia de disco en CDMX

Es una causa común de dolor de espalda y de dolor que baja por la pierna o el brazo. Muchas hernias mejoran sin cirugía y otras sí requieren operarse.

Qué es una hernia de disco

Entre una vértebra y otra de la columna hay un disco, una estructura con un anillo fibroso resistente por fuera y un centro gelatinoso por dentro, que funciona como amortiguador. Con el tiempo, por el desgaste, por un esfuerzo o por una predisposición, el anillo puede fisurarse y dejar salir parte del centro, que se proyecta hacia atrás y puede presionar un nervio o la médula. A eso se le llama hernia de disco o disco herniado.

Las hernias son más frecuentes en la zona lumbar, entre las vértebras L4-L5 y L5-S1, y en la zona cervical. Con frecuencia aparecen entre los 30 y los 50 años. Tener una hernia en una resonancia no siempre significa tener síntomas: hay personas con hernias que no les duelen.

Síntomas y cuándo consultar

Los síntomas dependen de la altura y del nervio afectado:

  • Dolor lumbar que baja por una nalga y una pierna, hasta el pie, a veces como descarga eléctrica (ciática).
  • Hormigueo, adormecimiento o debilidad en el pie, la pierna, la mano o el brazo.
  • Dolor de cuello que se irradia al hombro, el brazo o la mano, en las hernias cervicales.
  • Dolor que empeora al toser, estornudar, agacharse o permanecer sentado mucho tiempo.

Conviene consultar si el dolor lleva más de unas semanas sin mejorar, si es muy intenso o si hay pérdida de fuerza. Y es urgente acudir si aparecen los datos descritos en el recuadro de arriba.

Cómo se diagnostica y se trata

El diagnóstico parte de la historia y de la exploración neurológica, y se confirma con una resonancia magnética, que muestra el disco y los nervios. En ocasiones se agregan radiografías, tomografía o electromiografía.

El tratamiento inicial casi siempre es conservador: analgésicos y antiinflamatorios, relajantes musculares por periodos cortos, modificación de actividades, fisioterapia y ejercicios de fortalecimiento. Muchas hernias reducen su tamaño y los síntomas mejoran en semanas o meses sin necesidad de cirugía.

Cuando el dolor persiste, se pueden considerar procedimientos intermedios, como las infiltraciones o bloqueos guiados por imagen, o técnicas percutáneas como la discólisis, que actúa sobre el disco a través de una aguja. Se valoran caso por caso.

La cirugía se plantea cuando el dolor es incapacitante a pesar del tratamiento, cuando hay debilidad progresiva o cuando hay compresión grave. La técnica más habitual es la microdiscectomía, que retira la porción herniada del disco que presiona el nervio, y que puede hacerse con técnicas de mínima invasión, con una incisión pequeña. En casos específicos se considera otro tipo de cirugía, incluyendo la fijación de la columna.

Recuperación y cómo prevenir recaídas

Después de una microdiscectomía, muchas personas notan una mejoría rápida del dolor que baja por la pierna o el brazo, mientras que el hormigueo o la debilidad pueden tardar más en recuperarse. La estancia en el hospital suele ser corta y se recomienda caminar desde los primeros días, con rehabilitación progresiva.

Los plazos para volver al trabajo dependen de tu actividad. En trabajos de oficina puede ser en pocas semanas, y en trabajos de esfuerzo físico se indica de forma más gradual. El doctor los precisa en tu caso.

Para disminuir el riesgo de recaída, ayudan mantener un peso saludable, fortalecer el abdomen y la espalda con ejercicio regular, cuidar la postura al levantar objetos y al estar sentado, y no fumar, ya que el tabaco acelera el desgaste de los discos. Aun así, una hernia puede reaparecer en el mismo nivel o en otro.

Por qué atenderte con el Dr. Ojendis

La hernia de disco, la ciática y el canal estrecho forman buena parte del trabajo diario de un neurocirujano de columna. El Dr. Ojendis se formó en cirugía de columna y mínima invasión en el Centro Médico Nacional «20 de Noviembre» del ISSSTE, después de su especialidad en Neurocirugía en la UNAM, y entre los procedimientos que se mencionan en su perfil están la discólisis percutánea y el bloqueo facetario percutáneo.

Su enfoque es de menos a más: primero confirmar que tu dolor realmente viene de la hernia, luego agotar las opciones sin cirugía que tengan sentido, y operar solo cuando está indicado y con la técnica menos agresiva que sea segura.

  • Certificado por el Consejo Mexicano de Cirugía Neurológica (#1798)
  • Especialidad en Neurocirugía, UNAM, con mención honorífica
  • Estancia en el CHU Gui de Chauliac, Montpellier, 2024

Conoce la trayectoria completa del Dr. Ojendis

Preguntas frecuentes

  1. No. Muchas mejoran con medicamentos, rehabilitación y cambios en la actividad. La cirugía se reserva para el dolor incapacitante que no cede, la debilidad que avanza o la compresión grave de nervios o médula.

  2. Es variable. Muchas personas notan mejoría en las primeras semanas y buena parte lo hace en dos o tres meses. Si el dolor persiste o hay debilidad, conviene una valoración con neurocirujano.

  3. El reposo prolongado no ayuda. Suele recomendarse mantenerse activo con ejercicios suaves y los que indique tu fisioterapeuta, evitando movimientos que provoquen el dolor. Antes de empezar un programa, consulta con tu médico.

  4. Sí, aunque no ocurre en la mayoría de los casos. Se reduce con ejercicio, buena postura, control de peso y evitando el tabaco. Si reaparecen los síntomas, se valora de nuevo.

Esta información es orientativa y no sustituye una valoración médica. Cada caso se decide después de revisar tu historia clínica, tu exploración y tus estudios. Descargo médico.

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