Padecimiento

Hematoma subdural en CDMX

Es un sangrado entre el cerebro y su membrana externa. Puede aparecer tras un golpe grave o, de forma lenta, semanas después de un golpe leve que ni se recordaba.

Qué es un hematoma subdural

El cerebro está envuelto por tres capas llamadas meninges. El espacio subdural es el que queda debajo de la más externa, la duramadre. Un hematoma subdural es una acumulación de sangre en ese espacio, que ocupa lugar y presiona al cerebro. Se debe, casi siempre, al desgarro de pequeñas venas que cruzan ese espacio.

Se distinguen dos formas principales. El hematoma subdural agudo aparece de inmediato tras un traumatismo importante, suele acompañarse de otras lesiones y puede ser grave. El hematoma subdural crónico se forma poco a poco, durante semanas, a partir de un golpe leve que a veces ni se recuerda. Es típico de adultos mayores, por la atrofia del cerebro y la fragilidad de las venas, y de quienes toman anticoagulantes o antiagregantes, o consumen alcohol en exceso.

Síntomas y a quién puede ocurrirle

En el hematoma crónico los síntomas aparecen de manera gradual y pueden confundirse con otras causas, por lo que es importante pensar en él. Entre las señales más comunes están:

  • Dolor de cabeza que persiste o empeora.
  • Confusión, lentitud mental, cambios de personalidad o de memoria.
  • Dificultad para caminar, caídas frecuentes o torpeza.
  • Debilidad o adormecimiento de un lado del cuerpo, dificultad para hablar.
  • Somnolencia creciente y, en casos avanzados, convulsiones.

Los factores de riesgo incluyen la edad avanzada, las caídas, los anticoagulantes y antiagregantes, el consumo excesivo de alcohol y algunos tratamientos o enfermedades que alteran la coagulación. Si un familiar mayor se ve distinto después de una caída, aunque haya pasado tiempo, conviene hacer una tomografía.

Cómo se diagnostica y se trata

La tomografía de cráneo es el estudio de elección: muestra la colección de sangre, su tamaño y si desplaza el cerebro. La resonancia puede aportar detalles en casos seleccionados.

Los hematomas pequeños, sin síntomas o con síntomas leves, pueden vigilarse con estudios de control, y algunos desaparecen solos. Si el hematoma es grande, causa síntomas importantes o comprime el cerebro, se opera.

En el hematoma crónico, la cirugía más usada es la trepanación con drenaje: se hacen uno o dos orificios pequeños en el cráneo, por los que se vacía la sangre licuada y se deja a veces un drenaje temporal. Es un procedimiento relativamente breve que, en muchas ocasiones, puede hacerse con anestesia local o con sedación. Cuando el hematoma es agudo o está organizado, puede requerirse una craneotomía, una apertura mayor del cráneo para retirar la sangre y controlar el sangrado.

Si la persona toma anticoagulantes o antiagregantes, las decisiones sobre suspenderlos y reiniciarlos se toman con cuidado y junto con el médico que los indicó, porque ambas direcciones tienen riesgos.

Recuperación y riesgo de recurrencia

Muchas personas con hematoma subdural crónico mejoran de forma notable tras el drenaje, a veces en pocos días, con alivio del dolor de cabeza y recuperación de la marcha y de la claridad mental. Puede haber una recuperación más lenta si el hematoma llevaba mucho tiempo o si había otras enfermedades.

Hay un riesgo de que el hematoma vuelva a formarse, que se vigila con estudios de control, por lo que se piden tomografías en las semanas posteriores y se explican los síntomas de alarma para consultar pronto.

Para prevenir nuevos golpes en adultos mayores ayuda adaptar la casa para evitar caídas, con buena iluminación, pisos secos, barandales y calzado adecuado, y revisar con el médico los medicamentos que aumentan el sangrado o el riesgo de caídas.

Por qué atenderte con el Dr. Ojendis

El hematoma subdural crónico, el hematoma epidural y las hemorragias cerebrales aparecen entre las enfermedades que atiende el Dr. Ojendis, y las urgencias neuroquirúrgicas forman parte de sus áreas de enfoque. Se formó como neurocirujano en la UNAM, con experiencia en el Hospital General de México «Eduardo Liceaga», y está certificado por el Consejo Mexicano de Cirugía Neurológica.

Si ya hay un diagnóstico, en la consulta se revisan tus estudios y se te explica si conviene vigilar o drenar, y cómo se manejarán los medicamentos. Si aún no lo hay, pero algo no parece bien después de un golpe, el doctor te orienta sobre los estudios que conviene hacer.

  • Certificado por el Consejo Mexicano de Cirugía Neurológica (#1798)
  • Especialidad en Neurocirugía, UNAM, con mención honorífica
  • Estancia en el CHU Gui de Chauliac, Montpellier, 2024

Conoce la trayectoria completa del Dr. Ojendis

Preguntas frecuentes

  1. No. El hematoma subdural es un sangrado entre el cerebro y una de sus membranas, casi siempre por un golpe. El derrame, o accidente cerebrovascular, ocurre dentro del cerebro por una obstrucción o por la ruptura de un vaso. Los síntomas pueden parecerse, pero la causa y el tratamiento son distintos.

  2. No. Los pequeños y poco sintomáticos pueden vigilarse con tomografías de control. Se opera cuando es grande, causa síntomas o comprime el cerebro.

  3. Sí, la recurrencia es posible, sobre todo en los crónicos. Por eso se programan estudios de control después del tratamiento y se explican los síntomas que hay que vigilar.

  4. En los adultos mayores el cerebro es más pequeño y las venas que cruzan el espacio subdural están más tensas y frágiles, por lo que un golpe leve puede romperlas. La sangre se acumula lentamente y los síntomas aparecen semanas después.

Esta información es orientativa y no sustituye una valoración médica. Cada caso se decide después de revisar tu historia clínica, tu exploración y tus estudios. Descargo médico.

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